Rita Figueroa

Mi trabajo nace de una relación intensa con el mundo físico: con la naturaleza, con la arquitectura, con la manera en que el ser humano construye orden en medio de lo inestable. Me interesa aquello que resiste; lo que se transforma sin perder su verdad; lo que permanece como huella. En una época marcada por la aceleración y la dispersión, mi práctica —y ahora también mi investigación doctoral en Humanidades— busca formular estructuras de resistencia: formas que devuelvan al cuerpo su capacidad de atención, a la mirada su profundidad, y al tiempo su espesor.
Mi lenguaje se ha ido formando alrededor de tres ideas que atraviesan mi obra y mi investigación: materia, vacío y percepción. Trabajo con hierro y acero porque poseen una humildad radical: no se prestan a la ilusión. Tienen gravedad, tienen dureza, tienen memoria. En ellos cualquier gesto deja marca: un corte, una soldadura, una tensión. Me interesa que la obra conserve esa marca, que el proceso sea visible, porque ahí se produce un tipo de honestidad que para mí es esencial. El material no es un medio neutro: es un pensamiento. El hierro me obliga a asumir el peso, y el peso me devuelve al cuerpo; a la condición física del estar.
Concibo la escultura como una experiencia, no como un objeto cerrado. La obra se completa en la relación con quien la mira: en el modo en que la luz entra, en cómo la sombra cambia, en cómo el vacío se vuelve protagonista. El vacío no aparece como “hueco”, sino como un lugar activo: dirige la atención, crea ritmo, determina recorridos.
Para mí el pliegue es un gesto fundamental. No lo entiendo como curvatura decorativa, sino como una operación estructural: un pliegue organiza fuerzas, define direcciones, establece tensiones y abre un espacio interno que se vuelve habitable para la percepción. Y junto al pliegue aparece la demora: el tiempo propio de la obra. La demora no es lentitud romántica; es una condición ética y perceptiva. Es la decisión de no entregarlo todo al instante, de exigir presencia, de crear un lugar donde la mirada no “consume”, sino que permanece.
En mi manera de pensar la forma, la geometría es fundamental: no como ornamento, sino como estructura de orden, como modo de comprender el mundo. Esa afinidad dialoga con influencias como Pablo Palazuelo, para quien la geometría es energía y pensamiento; con Oteiza, que entiende el vacío como operación; con Chillida, que hace del espacio una materia; y con artistas como Serra, que convierten el peso en experiencia. Estas referencias no son citas: son afinidades profundas con la idea de que la obra no se explica: se atraviesa. También resuena en mi investigación una visión relacional de lo real cercana a David Bohm, y un horizonte filosófico atravesado por la pregunta por el habitar (Heidegger) y por la ética de la atención (Simone Weil): la atención como resistencia, como forma de verdad.
Mi trabajo escultórico encarna esta búsqueda desde lo práctico: la materia como campo de fuerzas, el vacío como potencia, y la percepción como lugar donde la escultura ocurre realmente. Cada pieza intenta construir un orden que no clausura, sino que abre; una estructura que no domina, sino que orienta; una presencia que no grita, sino que sostiene. Porque, frente a la sociedad de la dispersión, me interesa que la obra sea un umbral: un lugar donde el tiempo vuelve a tener densidad y donde la forma se convierte —por fin— en experiencia.
exposiciones
Marzo 2026 · Feria de Arte Contemporáneo JUSTMAD (España). Stand (M)ARTE.
Noviembre 2025 · Exposición colectiva. Conexiones Creativas UFV. Pozuelo de Alarcón, Madrid.
Mayo 2023 · Exposición colectiva. Anatomía (Bellas Artes y Medicina) UFV. Pozuelo de Alarcón, Madrid.
Marzo 2023. Exposición Colectiva Semana del libro UFV. Pozuelo de Alarcón. Madrid
Abril 2022. Exposición Individual de Fotografía Restaurante Maccheroni. Madrid.
Marzo 2022. Exposición Colectiva UFV en Centro Comercial Equinoccio. Majadahonda. Madrid.
Jul. - Sept. 2019. Exposición Colectiva Centro Cultural Juan Genovés. Aravaca. Madrid.


