De espacio recordado a espacio físico
Serie de fotografías
Año 2026
Diferentes medidas
El proyecto plantea una traslación del recuerdo sensorial al espacio físico, explorando cómo la memoria -fragmentaria, subjetiva y corporal- puede adquirir forma material a través de la instalación. El punto de partida es el amor como experiencia fundacional, entendido no como emoción abstracta, sino como una huella corporal y perceptiva que deja una estructura en la memoria.
Se trata de una instalación escultórica compuesta por nubes de papel, algodón y cuerda, acompañadas de pajaritas de papel suspendidas. Estos materiales, frágiles y orgánicos, evocan refugios primarios -nidos, cunas, cavidades- asociados al primer entorno amoroso.
El espacio activa la dimensión sinestésica del recuerdo mediante sonido y olor: una nana transmitida de generación en generación (cantada ahora por mí tal como la cantaba a mis hijos) y el aroma de caramelos de violeta. La atmósfera resultante invita al visitante a reconectar con un estado temprano de calma y protección.
La obra convierte la memoria en presencia física: un lugar que no se piensa, sino que se habita. Un entorno inmersivo donde el cuerpo reconoce aquello que precede a las palabras: la sensación del amor inicial.



